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¿Mal aliento? Controla tus encías, acude a tu dentista

Fecha : 19/04/2016
La halitosis o mal aliento está definida como “conjunto de olores desagradables que emanan de la cavidad bucal independientemente de cuál sea su origen.”

El origen de la halitosis está relacionado con los compuestos sulfurados volátiles (CSV), que se emiten desde la cavidad oral con el aire que respiramos. Estos compuestos volátiles se generan por la actividad metabólica de ciertas bacterias que las encontramos en nuestra cavidad oral, en las encías, lengua, superficie de los dientes.

Si controlamos el número de estas bacterias en nuestra cavidad bucal con una buena higiene controlaremos, e incluso, eliminaremos por completo el mal aliento.

Todos conocemos que el cuidado de la higiene oral empieza por una correcta técnica de cepillado, después de cada comida, dedicándole el tiempo que se merece para poder higienizar toda la boca. No obstante, a veces la placa bacteria es tal, que necesitamos apoyarnos de una limpieza profesional, a manos de un dentista, para poder eliminar todo nicho biológico bacteriano que pueda ser causa directa de halitosis. Una correcta higiene oral supone una prevención de la halitosis, así como una disminución y/o desaparición de la misma.

Las revisiones periódicas al dentista previenen la aparición de la halitosis causada por la placa bacteriana oral.

“El propio individuo es el peor evaluador de su propio aliento, por lo que, a veces, la autopercepción de mal sabor o de sequedad bucal puede llevar a pensar que hay además mal aliento, cuando realmente puede no ser así” (Rosenberg M. et al., 1995). Acude a tu dentista para que sea un profesional de la cavidad oral quien te evalúe la existencia o no de halitosis y el tipo si es que existiera.

La halitosis es un cuadro muy a tener en cuenta en el bienestar general de una persona si lo relacionamos con las inseguridades sociales y profesionales que puede desencadenar padecer este síntoma.

La repercusión estricta de la halitosis en la salud general, viene directamente relacionada con la repercusión general que podría llegar a causar la gingivitis o periodontitis. Se debe entender que tener una enfermedad periodontal es un infección local que, por la gran vascularización del tejido periodontal, pasa al torrente sanguíneo muy fácilmente, pudiendo provocar cuadros generales de asepsia sanguínea con repercusiones negativas para personas con problemas cardíacos, por ejemplo , de base.

Tratamiento de la halitosis según su tipo.

La halitosis puede clasificarse como halitosis fisiológica o patológica, pudiendo ser esta última de origen oral o extraoral.

En la halitosis fisiológica, hay una situación de salud oral general pero un déficit en el cepillado o limpieza del dorso de la lengua. Una correcta higiene oral, siguiendo los consejos de su dentista, sin olvidar cepillarnos la lengua, bastaría para solucionar el cuadro de mal aliento. Además, existen enjuagues y pastas dentífricas específicas.

En la halitosis patológica oral, el mal haliento radica en la infección que el individuo tiene en las encías o tejidos periodontales, ya sea de tipo gingivitis como periodontitis.

“Aproximadamente en el 90% de los casos de halitosis, el origen del mal olor está en la boca. De estos, alrededor del 60% de los casos se asocian con algún tipo de patología periodontal” (Delanghe et al., 1998; Delanghe et al., 1999).

Por ello, y como ya se ha especificado, estos pacientes necesitan una limpieza específica por parte de los dentistas para el control y el tratamiento de la halitosis de estos pacientes.

Por último, los casos de halitosis patológica extraoral suelen asociarse en su gran mayoría con problemas otorrinolaringológicos, y solamente un mínimo porcentaje de casos, con otras patologías sistémicas.

Por Dra. Cristina Barba

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